En las noches de insomnio no sabemos qué vamos a decir, ni siquiera sabemos por qué estamos ante una página en blanco que espera (¿indiferente, ansiosa?), que aparecerá escrito sobre ella.
¿Qué ha producido nuestro insomnio? En mi caso, evidentemente la preocupación, la incertidumbre, el dolor también. Pero me niego a expresar con palabras la causa de estos sentimientos.
Es mejor callar... callar y esperar.